LA LUZ DEL MEDITERRANEO – TE QUERRÉ SIEMPRE Roberto Rossellini

Como fotógrafo me gustaría hablar de una película excepcional que me impactó en su tiempo.
Me refiero a la de R. Rossellini: “Te Querré Siempre”.

Visualmente, las imágenes que contiene de paisajes naturales y humanos así como de restos arqueológicos del pasado, son poderosas y emocionantes, además de contener una gran carga simbólica.

Te Querré Siempre es una película en la que no sucede gran cosa: un matrimonio inglés en crisis visita una ciudad a orillas del Mediterráneo y allí vuelve a encontrarse.

Para Rossellini solo existe la persona, con sus miedos y alegrías, con su grandeza y su miseria, su angustia y su paz.

Te Querré Siempre reúne un extraordinario conjunto de primeros planos primorosos, donde los rostros parecen estar iluminados por dentro, llenos de vida interior.

Pero, hay otra cosa que hace del milagro algo todavía más grande y misterioso. Pero ese algo es recibido por el personaje como algo externo, fuera de él, que lo arrastra y envuelve hasta ganar la partida.

Su intrusión en la vida del protagonista es provocada por un agente externo, un tercer personaje que se revela imprescindible en la historia y que muestra la pequeñez del hombre; ¡ese tercer elemento es un país, una luz !

Para mi, fotógrafo, la luz, es extremadamente importante en esta película. Desde los primeros compases, recibimos la impresión de que los personajes son extraídos del paisaje debido a una luz blanca y luminosa que se proyecta sobre ellos.

El primer plano, de la escena que enmarca a Katherine conduciendo su coche junto a su marido, nos expone un fuerte contraste entre la luminosidad que irradian los personajes y el paisaje que transcurre en el fondo inadvertido.

El abrigo de leopardo de Katherine nos habla de un país frío y extranjero, absolutamente opuesto al paisaje latino y lleno de claridad que nos enseña la pantalla.

Más tarde, surgen planos antológicos como el que recoge a Katherine sentada en el pretil de una ventana en espera de su marido, mientras éste visita imponentes estatuas blancas en un museo.

La luz del Mediterráneo, todo un símbolo, invade el entorno de los protagonistas, los rincones ocultos de su vida y de su corazón.

Igual que el exterior, el interior de los personajes queda al descubierto ante la brutal explosión de claridad a la que están expuestos.

La verdad se hace patente, insoportable para quien siempre ha eludido la sinceridad en su espíritu.

La luz del mediterráneo ejerce todo el poder en esta obra maestra….

 

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