Llego a Arlés en tren, vengo de París en busca de la luz meridional y los colores cálidos del sur de Francia. La ciudad huele a arte por todos sus rincones pues fue Arlés una de las ciudades donde vivió Van Gogh casi al final de su vida y donde pintó cuadros tan famosos como La Casa Amarilla, Los Girasoles o La Habitación. Él mismo llegó a afirmar: “Aquí la naturaleza es extraordinariamente hermosa. Todo y por todos lados, el cielo es de un azul admirable…”. El pintor holandés llegó a crear más de 300 obras en los 15 meses que permaneció en la ciudad.

Decido recorrer a pie este pequeño pueblo, lleno también de vestigios de su pasado romano, la llamada “Ruta de Van Gogh”, donde a lo largo de su recorrido puedo visitar los 10 lugares más emblemáticos donde el pintor se inspiró para crear la mayoría de sus obras, donde el pintor plantó su caballete. Inicio la ruta en la plaza del antiguo foro romano, una de las plazas más animadas de Arlés donde se conserva el famoso Café La Nuit que pintó Van Gogh en su obra “Frente al café nocturno” y que se puede ver en la Universidad de Yale.

El mestizaje de la cultura gitana y provenzal que transpira la ciudad es la que influyó al diseñador Christian Lacroix . Nacido en esta «ciudad latina del Mediterráneo», como él la llama, e influido desde su infancia por las corridas de toros, fue el carnaval de Semana Santa el que marcó su proceso creativo a lo largo de su carrera. Vestía a las mujeres combinando vestidos de época de encajes con modernos tacones y sombreros. Cada tela cuenta una historia única. En el Réattu Museum de Arlés se le rinde tributo en forma de un gran estudio de alta costura.

Al atardecer paseo por las orillas del majestuoso río que rodea la ciudad y me paro a observar como pasan y atracan los barcos en el puerto fluvial, algo relajante para los ojos y el alma viajera.

 

Jose Enrique

Montevideo, Uruguay

 

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